El rey Juan Carlos reprende al príncipe Felipe en La Zarzuela - 29/6/1978

El rey Juan Carlos reprende al príncipe Felipe en La Zarzuela - 29/6/1978

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Tras la muerte del dictador militar fascista Franciso Franco, el régimen gobernante en España inició la tarea de reconvertirse, consciente del lema "renovarse o morir". Su principal baluarte simbólico, de cara a la comunidad internacional, era la familia de funcionarios royales constituida por Juan Carlos y Sofía, dos advenedizos fieles a la dictadura militar. Se les instaló en un viejo y destartalado pabellón de caza ubicado en el monte de El Pardo, a las afueras de Madrid, bajo una infraestructura de tipo cuartelero con los procedimientos y organización típicamente franquistas. La diplomacia del régimen, aconsejada principalmente por los USA, emprendió una tarea de apertura hacia el exterior, mandando a los funcionarios royales en visitas de Estado y recibiendo a diversos mandatarios, que se creyeron el cuento chino de que el régimen español iba a implantar una democracia. La oposición al régimen franquista reaccionó a esta visita, atentando contra el consulado francés y contra la empresa Renault. No se entendía como una potencia democrática occidental podía dar aire a la dictadura franquista española, reencarnada en sus herederos comediográficos royales, aceptando una visita de Estado, cuando la dignidad histórica del pueblo español reclamaba una política de aislamiento y sustitución de todos los resortes del franquismo por la legalidad constitucional de la República española, derrocada por el golpe militar de 1936.

En las imagenes vemos la llegada al cortijo de La Zarzuela del entonces presidente de la república francesa Valery Giscard d'Estaing con su esposa, en el coche utilizado decenas de veces por el dictador Francisco Franco. Vemos al funcionario royal Juan Carlos con su hijo Felipe, a las puertas del palacete, exhibiendo unos gestos y unas formas impropias de la realeza, sin atender al más mínimo protocolo, con unos atuendos desmañados. Cuando llega Giscard, no hay ningún otro miembro de la familia royalesca para recibirle, de modo que el propio Juan Carlos tiene que decirle a Felipe que vaya a buscar a sus hermanas. Todo un cuadro esperpéntico del que los visitantes franceses seguramente se llevaron una impresión tremendamente hilarante y cómica.